Mundo | 21/11/2019

Bolivia Reprimieron en La Paz una marcha con los féretros de víctimas de la acción militar y policial

Las calles de la capital boliviana volvieron a colmarse de decenas de miles de indígenas y campesinos que llegaron desde El Alto, bastión del ex presidente Evo Morales.

Dos de los ocho féretros transportados por manifestantes quedaron tendidos en el centro de La Paz.

Mientras en la Asamblea Legislativa intentaban hoy conciliar un único proyecto de ley para convocar a elecciones, en las calles otra vez decenas de miles de indígenas y campesinos bajaron desde El Alto hasta el centro militarizado de La Paz y fueron reprimidos con gases lacrimógenos, pese a que llevaban consigo los féretros de los ocho manifestantes asesinados el martes.

A la mañana, la Defensoría de Pueblo informó que los ocho manifestantes que murieron esta semana tratando de mantener el bloqueo alrededor de la planta de hidrocarburos de Senkata, en El Alto, recibieron disparos de armas de fuego.

El gobierno de facto sigue sosteniendo que los militares y policías que reprimieron para garantizar la salida de camiones cisterna y el abastecimiento de la vecina La Paz no dispararon "ni un proyectil" y, por el momento, no han ofrecido ninguna explicación por las muertes con impacto de balas.

Por eso, en el velorio de hoy de los ocho hombres de entre 23 y 38 años en la iglesia de San Francisco de Asís, en El Alto, los mensajes estuvieron dominados por las condenas y denuncias contra el gobierno de facto de la senadora autoproclamada presidenta interina, Jeanine Áñez.

En medio de ese clima de dolor e ira, familiares, amigos, vecinos y otros manifestantes anti Áñez decidieron volver a marchar hacia el centro de La Paz y llevar consigo los ataúdes de las ocho víctimas, que llevaron a 30 el saldo de muertos desde los días previos a la renuncia de Evo Morales y su denuncia de golpe de Estado.

Una marea humana comenzó a bajar por las calles zigzagueantes que comunican El Alto con la capital boliviana y entre la gente avanzaban muy lentos cuatro camionetas con dos ataúdes atados en los techos.

 

El viceministro de Seguridad Ciudadana del gobierno de facto, Wilson Santamaría, había prometido que garantizarían el avance de la marcha. "Confiamos en que no se genere vandalismo, entendemos la dura situación que se vive porque realmente es tenso lo que hay", explicó, según la agencia de noticias ANSA.

Sin embargo, como sucede todos los días que indígenas y campesinos simpatizantes de Morales y opuestos a Áñez inundan el centro de La Paz o bloquean una avenida o instalación estratégica, fueron reprimidos por militares y policías.

El canal de televisión ruso RT mostró cómo los uniformados lanzaron gases lacrimógenos al centro de la multitud, inclusive entre aquellas personas que habían bajado los féretros de las camionetas y los llevaban a mano para ponerlos a resguardo.

Entre gritos y corridas en la plaza mayor de San Francisco, los manifestantes volvieron a gritar una de sus principales consignas de los últimos días: "¿Dónde está la prensa?"

A solo unas cuadras de allí, del otro lado del cordón militar-policial que está firme en el corazón de La Paz desde hace más de una semana, legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales y de las bancadas minoritarias que apoyan a Áñez negociaban a contra reloj para conciliar un solo proyecto de ley para convocar a elecciones.

GT